La Lechuga, cuerpo celeste

Este cuerpo celeste funciona como un archivo/repositorio anarchivista de la agricultura y el campesinado humano y, por lo tanto, es un símbolo de la resistencia. Es probable que la Lechuga haya surgido en alguno de los otros planetas de la galaxia habitados por humanos, donde los sistemas agrarios fueron superados por formas de producción y distribución de alimentos más sofisticadas y horizontales. La Lechuga sería, entonces, un dispositivo de memoria cultural lanzado a las estrellas en busca de receptores humanoides o de otro biotipo.

Hace algunos años, una sonda del CPI logró ubicarse junto a la Lechuga por espacio de tres segundos y obtener información suficiente que le permitió al comando central determinar que el cuerpo celeste estaba compuesto por sustancias cromáticas primordiales que se mueven a gran velocidad -107.280 kilómetros por hora-, haciendo que la capa exterior del objeto se aprecie de color negro verdoso. Al ralentizar los videos de la sonda, los científicos del CPI descubrieron que las sustancias cromáticas son capaces de organizarse en franjas, cuadrados, triángulos y otras figuras geométricas, de tal manera -y por breves instantes-, que parecen lo que en Tierra llamamos “banderas”. Después de varios estudios y análisis, se determinó que, en efecto, las dichas sustancias cromáticas fluyen a través de un espectro de amplísimo rango, y que al fluir todas juntas se describen mejor como una especie de torrente emblemático nutricio.

Fotografía de sonda en espectro de grises

La Lechuga es la Madre Tierra, el planeta mismo en miniatura, semilla creada en un laboratorio, ubicado en lo que hoy se conoce como el Estado de California, para contener allí los elementos nutricios que hicieron posible la vida en Tierra, la memoria de cómo esos elementos se juntaron y accidentaron para generar la vida terrestre. Tal sustancia corre por las venas de La Lechuga, es su soporte vital, sustancia clorofílica que trashuma la galaxia y el universo en este reservorio biorrobótico capaz de reproducirse por escisión celular. Su parte biológica resulta de un cruce de ADN de lechuga y sequoia sempervirens -secuoya roja o Californiana-.

La Lechuga provee de sustancias nutricias terrestres a otros cientos de planetas mediante extracción mecánica de sondas especializadas cuyos planos han sido emitidos por ella misma en diferentes planetas donde percibe crisis ecológicas o alimentarias que afectan a las diferentes formas de vida. Basta con que en esos planetas exista vida inteligente y tecnológicamente capaz de construir la sonda sobre los planos recibidos. Sin embargo, algunas misiones de rescate ecosistémico en planetas habitados por formas de vida menos desarrolladas requieren de expediciones interplanetarias. En este sentido, La Lechuga también puede describirse como especie de teta terrícola de alimentación galáctica que viaja por los diferentes sistemas planetarios, proveedora de la leche de la Madre Tierra.

Posible bandera de La Lechuga según decodificación

 Al ser una semilla, contiene todo el mapa genético de la tierra, y puede generar vida terrestre en cualquier planeta muerto o estéril del universo. De ahí el sentido de su capacidad autoreproductiva mediante escisión, pues solo ocurre cuando detecta dicha clase de planetas. Sus hijas entran en la órbita del globo planetario, penetran su atmósfera, y se siembran en la roca para generar la eclosión de pequeñas criaturas unicelulares que inician el programa de vitalización, similar a como ocurrió en la Tierra, aunque adaptándose a las características propias del cuerpo celeste seleccionado. Sin embargo, La Lechuga no está programada para volver al sistema solar y revitalizar su lugar de origen en caso de crisis ecológica, pues fue creada por una raza muy antigua. Su generosidad se enfocaba hacia la vitalización del universo, y no hacia la prevención o reparación de los crímenes cometidos por esa desconcertante humanidad terrícola posterior -la nuestra-, cuyos defectos genéticos fundamentales e inexplicables no podían prever[1]. Por fortuna, el CPI ha iniciado sus brigadas de recuperación de ADN lingüístico y tomado la decisión de comenzar por la Tierra.

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[1] Léase documento sobre la corrección de dichos defectos durante la gestación en algunos humanos terrícolas, Historia del error en las cadenas de ADN humano terrícola: https://ldavdaphneruhz.com/2020/12/30/primera-teoria-sobre-defectos-endemicos-en-las-cadenas-de-adn-humano-terricola/

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