Misión 001 de recuperación en Tierra. loc_ Colombia
trazas múltiples de ADN lingüístico en el emblema Colombiano_
Exploración:
Si hubiéramos traído dispositivos de semi vida en aquellos días, hoy tendríamos una gran biblioteca cerebral que nos facilitaría la escritura de un relato cierto, desde unos cuatro o cinco puntos de vista diferentes, a través de varios miles de voces. Pero nadie se imaginó que en el planeta hubiera humanos, ni que estos -humanos terrícolas- sufrieran una deformación genética que los haría tan desconcertantes y diferentes al resto de humanos que habitan la galaxia. Así que debimos guiarnos por los documentos que han quedado, algunos institucionales, como decretos, sentencias de las cortes -coloniales y republicanas-, leyes, diarios, cartas, poemas, cuentos, leyendas, chismes, crónicas y demás productos de época que aún puedan “hablar” por su cuenta, y por algunos textos académicos, literarios, académico/literarios, partidistas y científicos de la actualidad -entre los que se suman otros del pasado cercano-, para intentar este documento multimodal de reconstrucción genética del “emblema patrio” de las estas tierras a Colón dedicadas.
Se procederá a golpe de fragmentos, es decir, de citas, transcripciones y reconstrucciones de conversaciones recuperadas con dispositivos de captación ecoica que irán componiendo una especie de topografía expresiva por agrupación contingente de campos semánticos, algo así como desplegar bajo el cielo una inmensa criba de material particulado que al pasar se transformara en accidente geográfico, sistema de cordilleras, paisaje marciano de talco bicentenario.

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Se miró en el espejo y decidió que estaba demasiado viejo. Se retrató así, lleno de arrugas dramatizadas por el claroscuro de la habitación, esta vez con pinceles nuevos y tintas frescas, y trató de hallar en aquella frente la rigurosidad del suelo volcánico, la nube azufrada que por instantes se le refundía entre los versos de un poema más viejo que él. Decidió también que los libros, demasiado grises y fríos, eran alas de polillas y mariposas negras que un hada había juntado en los entrepaños durante siglos de aburrimiento. Así que recurrió a su propio inventario de imágenes, olores, sonidos…
“…no escribo, pues, como quisieran los oportunistas palaciegos, o los nuevos aspirantes a ello, sino como lo hace el que estuvo de a pie, sin contrapicados de mano alzada y bocas gritonas. Léase, pues, como quien se encierra en el baño y se mira al espejo y se pregunta, sin prejuicios ni miedos, quién carajos soy y de qué es esta donde piso, si no plancha de cemento, tapia pisada, pastizal quemado, acera de tolerancia o restaurante ejecutivo”.
“No realice el ejercicio de observación autorreflexiva después de ver la novela, la sección deportiva, el reinado de belleza o la alocución presidencial. Sin embargo, proceda sin plan, como antaño, sin coherencia narrativa, sin pretensión de letrado o de iluminado…”.
“…de cantares de gesta falsificados y engolillados en casas consistoriales pasadas por chocolate con queso y nóminas para implantes de mozas y perico asistencial es que se trata, con temor a citas, referencias, testimonios, archivos y auditorías. Y las pocas que se hagan, serán porque se prestan al carnaval, a la denuncia de las hipocresías, al goce del lenguaje, al desperdicio lingüístico y al sabotaje de lo utilitario. Sírvase, pues, leer y abismarse”.
Si decide leer o mirar, tenga en cuenta:
“Lo que sigue se ofrece sin circunvoluciones, sin amañes partidistas, es decir, verdad de la que nos sale, y no nos da pena si estamos solos o acompañados de los políticamente a salvo. Si algún desvarío, se debe a la distancia, como queda dicho, a los nubarrones que nos separan de aquellas y de estas, aunque ocurran a pocos kilómetros o metros, y que son de la misma que cayó de los burros y los cerdos que don Adelantado trajo con sus mermadas huestes”.

Las sondas de detección y recolección de ADN lingüístico intentan decodificar los textos hallados en los entrepaños del Archivo Nacional Segundo, descartado tras su derrumbe parcial durante la Primera Internacional Activista. Brigadas terrícolas, supervisadas por voluntarios de Lira, han realizado la recolección y clasificación según el estado del material.
Al organizar las cadenas de ADN, se evidencia desfase contextual prosaico, afasia narrativa, suplantación xenofóbica compulsiva, fabulación… Fechas y nombres por aproximación:
Santafé 18!=

Si se hace gran silencio se huele el jubón, sucio de grasa y tabaco, el vaho que dice la de los santos con gravedad de incienso. Justo allí debió estar Silva, mil y una noches después, sufriendo la poética del tedio, del claroscuro sin perla. Si se hace silencio se escuchan las de Fray Luis, las de San Ignacio, las de la madre Agreda, llenas de musgo y escarcha, orín de armadura y sable. Minutos más tarde, grises de frío, los brigadistas notaron alteraciones ectoplasmáticas, ecos de herraduras en el empedrado, ricillas de bruja, muermo de endriago. Los dispositivos interpretaron a su manera las semejantes alteraciones, y fue necesario que los terrícolas explicaran, no sin cierta ricilla, poseídos como estaban por los de mil ochocientos ochenta. Hasta la tos del fantasma, tras el resabio y la narigada, quedó registrada como muestra de ADN en los contadores. Igual pasó con las neblinosas figuras que asistieron a sus antiguas posturas como diciendo “aquí estuvimos nosotros, únicos e inmóviles, al pie de las ollas negras, de los retablos piadosos”.
Algo del museístico mobiliario arrojó niveles satisfactorios de ADN lingüístico intersticial, es decir, rastros de acero toledano, sangre muisca, salpicaduras bermellón y gualdo, plumas de tingua azul, mejorana, manzanilla, cinamomo, ruda y toronjil, entre otras. Esto sirvió a los recolectores para hacerse una idea aproximada de lo que podrían estar mostrando las sondas, ya que aún no se las adaptaba a las mixturas terrícolas tercermundistas. De repente los invadió cierto ánimo “melancólico y funesto”, un aire “triste y miserable” que parecía venir de afuera.
Entre el polvillo que se recogió de los archivadores se halló óleo, tinta, pelo de caballo blanco, cutícula de tuerto, queratina de toro, aserrín de nogal y chingalé, tintura morada y verde, lana de alpaca y porcelana francesa, entre otras.

Resultados 1, 2 y 3 de la interpretación del intervalo de ADN lingüístico. Modo: impresión
Proyecto Bandera Falsa Epopeya, expediente en: https://meopazoc.wordpress.com/2021/04/16/2020_bandera-falsa-epopeya/


